Anti-Virus || °•最初ˢᵃᵍᵃ•°
✽𝐎𝟑✽
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✽Virus detectado✽
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Aquello se acercó a mi de una manera lo suficientemente sigilosa como para que yo no percibiese su presencia, una criatura de tamaño colosal se irguió sobre mí mostrándose como una deformidad en lo que antes debió ser un ser humano, uno al que pudimos identificar con gran facilidad como Jhon Coronado, un compañero de clase de Sara, pero definitivamente no queríamos creer que se trataba de él.
Jamás ví algo igual, y si en realidad lo hice, en ese momento no podría recordarlo.
Su cabello corto y oscuro, usualmente peinado de la forma más decente posible, ahora se veía totalmente desordenado, reseco y su tonalidad era de color violeta fuerte, además, parecía que parte de este se había caído, algo repulsivo si me permiten afirmar. Su córnea tenía varias venas salidas, la mayor parte de esta estaba de una tonalidad rojiza fuerte, y su iris de usual tonalidad miel, ahora se veía completamente negro, un resultado de la dilatación extrema de su pupila.
Creo que lo más horrible en aquella situación fué que el estaba detrás de mi, su estatura había incrementado casi Medio metro, y ni hablar de su masa muscular, se parecía mucho a... La Rata.
Del asombro dejé caer lo que tenía en mis manos, Sara estaba del mismo modo que yo, estática, asombrada, aterrada, sus pupilas levemente dilatadas, apretaba los puños perforando las palmas de sus manos con sus largas uñas y mordía su tembloroso labio inferior, que simplemente no dejaba de temblar. José, por otro lado, reaccionó de manera audaz ante el tremendo rugido que esa cosa lanzó en mi oído, agarró uno de los tubos de la construcción incompleta que había a un lado del quiosco con dificultad y la sacudió bastante cerca de aquella monstruosidad.
Ya no estábamos muy seguros de lo que era, pero lo que si sabíamos con ese arranque, es que esa maldita bestia tenía unos reflejos jodidamente buenos, esquivó como si nada a José una, dos e incluso tres veces, tiró varias cosas y se levantó con furia, arremetiendo contra el mostrador de vidrio donde se guardaba la comida caliente que ahora estaba en mi mochila.
Algo hizo click en mi cabeza y finalmente salí de ahí, tardé demasiado en reaccionar, pero lo hice justo a tiempo para no salir lastimado, llevando conmigo mi mochila repleta de comida y golosinas, la cual cerré luego de girarla con dificultad debido al grosor de mi cuerpo,ya que esta se abrió tras la maniobra que completé para escapar de "Jhon". Atravesé la cancha notando como de los salones del segundo piso salían muchos más como él, tal vez no los notamos por el simple hecho de que no se nos ocurrió buscar arriba, y la verdad me alegró nuestro despiste.
Jamás sentí tanto pánico, mis piernas temblaban, pero la sensación de ser perseguido carcomía mi razonamiento, las personas que ya no lo parecían, se tiraban desde el segundo piso para perseguirme e intentar arrojarse sobre mi. Ingresé al laboratorio otra vez, sabía que estaba ahí, la rata con la que experimenté hace algunos minutos. Salí junto al animal y pude ver cómo aquellas criaturas se empeñaban en rodear a una temblorosa Sara y un muy agotado José, imaginé cuando tuvo que mover ese tubo para evitar que esas cosas les hicieran lo que sea que hubiesen querido hacerles.
Con el mismo animal tranformado, que se hallaba encerrado en una caja aislante de vidrio blindado, pesado y grueso, dispersé a los "zombies"(como decidí llamarlos) y me acerqué a los chicos, tiré de Sara para sacarla de la muchedumbre y José nos siguió automáticamente de cerca, auyentandolos con aquel enorme tubo, con el que seguía golpeándolos a pesar de no hacerles mucho daño, algo que noté por como se levantaban del suelo sin dificultad, sin rastros de alguna fractura, un hueso roto o siquiera un enrojecido en sus pieles.
Cuando salimos del instituto, José caminando de espaldas y yo de frente hacía adelante, Sara cerró los inmensos portones de aluminio y el los aseguró con el tubo, algo que notamos, no funcionaría por como aquellos seres mutados empujaban el portón de una forma tan salvaje que podrían derribarla en cualquier momento, y ese bullicio pareció alertar también a muchas otras criaturas que se escondían en las casas rodeando la escuela.
Sara, al ver el panorama comenzó a correr, si, a correr.
Nosotros la seguimos, José le gritaba que se detuviera, que no sabíamos que sucedía, ella no paró en ningún momento pasamos por el parque tras nuestra escuela y ya me sentía asfixiado con esta carrera en la que muchos más de aquellos seres comenzaron a seguirnos. Yo sólo les seguí el paso, agradeciendo en varias ocasiones (obviamente fué un agradecimiento que di internamente) que Sara fuera flaca y pequeña, Porque su condición física y la mía eran una bruta porquería, y José no se quedaba nada atrás.
Llegamos al centro, si, al lugar más usualmente lleno de la maldita ciudad, no sabíamos que tantas personas habían cambiado, porque y para que, pero como el pánico simplemente nos superaba, tanto José como yo queríamos reprocharle a Sara su ridículo comportamiento, pero ella parecía concentrada en algo, como si conservará un aura de entera seguridad sobre lo que hacía, así que aún en silencio yo volví a lo mismo de antes y agarré sin previa autorización un morral, dónde metí al ratón y le seguí a la carrera, pues Sara comenzó a correr otra vez.
Se metió a una galería de arte bastante grande, extraño, la Vi cruzar varios pasillos de manera singularmente familiar, y junto a José solo la seguimos, mientras le tiré muchas de las cosas que iba encontrando a los "monstruos" que nos seguían, y con cosas me refiero a pinceles, baldes de pintura, sillas y cajas, que era lo que tenía a la mano en la especie de bodega en la que nos hallabamos.
Ella frenó y abrió con la ahora ayuda de José una especie de puerta de submarino en el suelo, desde mi punto de vista era notablemente pesada, parecía estar fabricada en un poderoso acero, sin embargo, esfuerzandose lo suficiente, juntos pudieron levantarla, con dificultad, claro, pero lo hicieron. yo agarré más cubetas y las arrojé contra esas cosas, y seguí con eso hasta que noté la ausencia de mis dos amigos.
Un enorme palo, tal vez un bate, en verdad no lo recuerdo muy bien, pero lo introduje en la boca de una de esas personas sin querer, así mismo le pegué a otra y esquivé a una tercera, todo antes de tropezar con una lata de alguna clase de aceite con el que acabé resbalando, cayendo de bruces contra el suelo de granito.
Intenté levantarme sin éxito, cada que lo intentaba mis tenis se deslizaban por el aceite y volvía a caer. Sentí derrepente como tiraban de mi ropa, era José desde adentro de aquella "puerta de submarino", me acerqué a él e ingresé una vez el me dió la señal, obviamente resbalé por el aceite que aún se hallaba en mis zapatos y caí de una dolorosa forma, posiblemente lesionando mi cadera o mi columna vertebral.
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ウイルスが検出されました
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Así se completa el tercer capítulo de esta historia diferente, espero que sea de su agrado y si existe alguna pregunta o queja al respecto estaré completamente dispuesta a recibirla y responderla.
Gracias por tomarse el tiempo de leer este humilde trabajo.
♔- ⃟ ⃟𝐐𝐮𝐞𝐞𝐧❞⸙°~
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